Origen
Los primeros rodeos se realizaron durante la Colonia, en la Plaza de Armas de Santiago, para marcar los animales y evitar disputas entre vecinos. Con el tiempo se transformaron en espacios de competencia y recreación.
FEROCHI
Federación de Rodeo Chileno
Nosotros
Historia, alcance e identidad cultural del Rodeo Chileno en la vida rural y deportiva del país.
Identidad deportiva y cultural
El Rodeo Chileno es un deporte ecuestre de velocidad y contacto en el que una pareja de jinetes, montados en caballos de raza chilena, debe arrear y atajar a un novillo sobre las quinchas acolchadas al interior de una medialuna. Nace de las tareas cotidianas de la ganadería y continúa vivo como una expresión deportiva, rural y cultural del país.
Historia y tradición
Desde sus orígenes coloniales hasta el Campeonato Nacional, el Rodeo Chileno ha evolucionado con reglas, recintos y actores propios.
Los primeros rodeos se realizaron durante la Colonia, en la Plaza de Armas de Santiago, para marcar los animales y evitar disputas entre vecinos. Con el tiempo se transformaron en espacios de competencia y recreación.
El 10 de enero de 1962, por oficio N°269 del Consejo Nacional de Deportes, el Rodeo Chileno fue reconocido como disciplina deportiva con jurado, premios, recintos y reglamentación propia.
Participan dos jinetes vestidos a la usanza del huaso, el Caballo Chileno —única raza permitida inscrita en la SNA— y el novillo, que corre un solo rodeo en su vida por no más de cinco minutos.
Es una arena circular de 20 a 25 metros de radio, dividida entre el Apiñadero y las Quinchas, dos sectores acolchados donde se realiza la atajada y se otorgan los puntos de competencia.
Se practica durante todo el año, desde Arica a Magallanes y de cordillera a mar. Su etapa de mayor competencia culmina con el Campeonato Nacional en la Medialuna Monumental de Rancagua.
Conjuntos folclóricos, clubes de cueca y más de 1.300 artesanos mantienen vivas las técnicas, aperos, vestimentas y expresiones culturales vinculadas al campo chileno.
El Rodeo Chileno crea empleo y ayuda a conservar tradiciones culturales que, sin su presencia, podrían correr serio riesgo de desaparecer.